El aprendizaje experiencial implica aprender a través de la actividad. En el aprendizaje planificado (cursos, talleres, etc.) la actividad inicial suele ser una tarea de grupo que se convierte en la plataforma para el aprendizaje. Esto logra vincular a los alumnos cognitivamente en una reflexión y revisión: preguntándose qué ocurrió durante la tarea y por qué. A cada individuo se le anima a desarrollar una comprensión personal de la parte que tuvieron y cómo se podría haber hecho un mayor uso de su potencial. Finalmente las ideas de mejora son probadas y evaluadas a través de la actividad siguiente.
El aprendizaje experiencial está centrado en el alumno, es decir, se centra en las necesidades de aprendizaje del estudiante en lugar de las necesidades de un profesor o entrenador.
Resulta más fácil para que el estudiante, entender y asimilar el aprendizaje, relacionar y valorar su potencial, hacer enlaces a su situación personal, comprometiéndose en poner a prueba y, posteriormente, aplicar su aprendizaje.